Meandro Merodeo es un ciclo de exposiciones y performance que propone un acercamiento experiencial y fantástico al espacio expositivo. Durante el mes de enero de 2022, Juliette Lizotte, Ewa Poniatowska & Sanna Helena Berger y Álvaro Chior presentaron de manera individual su trabajo, concebido de manera específica para Nadie Nunca Nada No.
Como la aventura, cada propuesta enfatiza una relación de observación y exploración entre obra, espacio y audiencia. La ficción especulativa, por tanto, no solo vertebra los procesos creativos de las artistas sino que encauza su forma de enunciarse y presentarse.
Las tres propuestas están pensadas para ser sentidas y vividas por la audiencia, buscando generar los escenarios adecuados para que puedan encarnarse en los personajes, argumentos, lugares o temporalidades que propone cada artista. Cual riachuelos merodeando por el paisaje, arrastrando su cauce en distintos afluentes, cada propuesta manifiesta un sentido de interdependencia entre obra y espacio, encauzando una serie de historias, recuerdos y reflexiones que desafían las convenciones temporales de la exposición. No solo esquivan una temporalidad lineal, o la flecha-que-mata-el-tiempo como dice Ursula K. Le Guin, también visibilizan una relación interdependiente entre seres, objetos y espacios, humanos y no humanos.
Meandro Merodeo es un ciclo de exposiciones y performance que propone un acercamiento experiencial y fantástico al espacio expositivo. Durante el mes de enero de 2022, Juliette Lizotte, Ewa Poniatowska & Sanna Helena Berger y Álvaro Chior presentaron de manera individual su trabajo, concebido de manera específica para Nadie Nunca Nada No.
Como la aventura, cada propuesta enfatiza una relación de observación y exploración entre obra, espacio y audiencia. La ficción especulativa, por tanto, no solo vertebra los procesos creativos de las artistas sino que encauza su forma de enunciarse y presentarse.
Las tres propuestas están pensadas para ser sentidas y vividas por la audiencia, buscando generar los escenarios adecuados para que puedan encarnarse en los personajes, argumentos, lugares o temporalidades que propone cada artista. Cual riachuelos merodeando por el paisaje, arrastrando su cauce en distintos afluentes, cada propuesta manifiesta un sentido de interdependencia entre obra y espacio, encauzando una serie de historias, recuerdos y reflexiones que desafían las convenciones temporales de la exposición. No solo esquivan una temporalidad lineal, o la flecha-que-mata-el-tiempo como dice Ursula K. Le Guin, también visibilizan una relación interdependiente entre seres, objetos y espacios, humanos y no humanos.