Dark Forest es una exposición en dúo que presenta por primera vez en Madrid nueva producción de Estefanía B. Flores (Santa Cruz de Tenerife) y Francesco Pacelli (Milán). Esta muestra marca la primera colaboración entre los comisarios Amina Berdin y Jorge Van den Eynde.
La exposición encarna el concepto del Bosque oscuro para explorar dos fuerzas aparentemente opuestas: la magia y la tecnología. El Bosque oscuro (Dark Forest) es una expresión reciente introducida por el escritor de ciencia ficción Liu Cixin en la trilogía El problema de los tres cuerpos. En esta obra profética, Cixin crea una metáfora que sugiere que la Tierra, considerándose como el centro de la luz y la vida, busca conexiones dentro de un universo aparentemente silencioso y frío. Este universo, como un bosque por la noche, está poblado de criaturas que permanecen ocultas, fundiéndose con la oscuridad para evitar a posibles depredadores. Hoy en día, en el debate digital actual, el Bosque oscuro hace referencia a todas esas prácticas digitales informales y no rastreables que crean espacios privados pero inclusivos como una forma de resistencia frente a los bots, algoritmos y otras las formas de vigilancia. El ocultamiento es integral a este concepto y guarda una estrecha relación con la manera en que la magia a menudo se ha manifestado: en la oscuridad, alejada del mainstream, compartiendo conocimiento cautelosamente con solo unos pocos miembros selectos. No hace falta decir que, históricamente, “lo oculto” se empleó a menudo como sinónimo de magia, y el secretismo proporcionaba las condiciones ideales para los encantamientos, los experimentos alquímicos y las invocaciones. Nuestra historia siempre se ha desarrollado sin reconocer a los practicantes que habitan en las sombras. Al igual que las criaturas silenciosas que se mueven con sigilo en el bosque, estas prácticas virtuales y mágicas operan de manera encubierta, para proteger a las comunidades que habitan estos espacios. El espacio expositivo en sí se concibe como un Bosque oscuro, donde las obras de Estefanía B. Flores y Francesco Pacelli profundizan en los misterios y secretos de la magia y la tecnología. Un pequeño rincón o cavidad en lo profundo del bosque para evocar espacios de convivencia digital y las formas lingüísticas, visuales y materiales a través de las cuales la magia opera y transforma la realidad y nuestra percepción del mundo.
Producción digital: Alberto Custodia Martínez.
Asistente de producción: Noé Pulviac.
Documentación: Goro Studio.
Texto curatorial: Leer aquí.
HEKA recibió la Ayuda a la creación contemporánea del Ayuntamiento de Madrid, una ayuda Europe Culture Moves de Creative Europe e Institut Goethe y una ayuda PICE de Acción Cultural Española.

Dark Forest es una exposición en dúo que presenta por primera vez en Madrid nueva producción de Estefanía B. Flores (Santa Cruz de Tenerife) y Francesco Pacelli (Milán). Esta muestra marca la primera colaboración entre los comisarios Amina Berdin y Jorge Van den Eynde.
La exposición encarna el concepto del Bosque oscuro para explorar dos fuerzas aparentemente opuestas: la magia y la tecnología. El Bosque oscuro (Dark Forest) es una expresión reciente introducida por el escritor de ciencia ficción Liu Cixin en la trilogía El problema de los tres cuerpos. En esta obra profética, Cixin crea una metáfora que sugiere que la Tierra, considerándose como el centro de la luz y la vida, busca conexiones dentro de un universo aparentemente silencioso y frío. Este universo, como un bosque por la noche, está poblado de criaturas que permanecen ocultas, fundiéndose con la oscuridad para evitar a posibles depredadores. Hoy en día, en el debate digital actual, el Bosque oscuro hace referencia a todas esas prácticas digitales informales y no rastreables que crean espacios privados pero inclusivos como una forma de resistencia frente a los bots, algoritmos y otras las formas de vigilancia. El ocultamiento es integral a este concepto y guarda una estrecha relación con la manera en que la magia a menudo se ha manifestado: en la oscuridad, alejada del mainstream, compartiendo conocimiento cautelosamente con solo unos pocos miembros selectos. No hace falta decir que, históricamente, “lo oculto” se empleó a menudo como sinónimo de magia, y el secretismo proporcionaba las condiciones ideales para los encantamientos, los experimentos alquímicos y las invocaciones. Nuestra historia siempre se ha desarrollado sin reconocer a los practicantes que habitan en las sombras. Al igual que las criaturas silenciosas que se mueven con sigilo en el bosque, estas prácticas virtuales y mágicas operan de manera encubierta, para proteger a las comunidades que habitan estos espacios. El espacio expositivo en sí se concibe como un Bosque oscuro, donde las obras de Estefanía B. Flores y Francesco Pacelli profundizan en los misterios y secretos de la magia y la tecnología. Un pequeño rincón o cavidad en lo profundo del bosque para evocar espacios de convivencia digital y las formas lingüísticas, visuales y materiales a través de las cuales la magia opera y transforma la realidad y nuestra percepción del mundo.
Producción digital: Alberto Custodia Martínez.
Asistente de producción: Noé Pulviac.
Documentación: Goro Studio.
Texto curatorial: Leer aquí.
HEKA recibió la Ayuda a la creación contemporánea del Ayuntamiento de Madrid, una ayuda Europe Culture Moves de Creative Europe e Institut Goethe y una ayuda PICE de Acción Cultural Española.
