La flecha que mata el tiempo

Javier Chozas, Anna Dot, Esther Merinero, Petros Moris y Adéla Součková

ABM Confecciones

2022

La flecha que mata el tiempo plantea un acercamiento fantástico al espacio expositivo, explorando la ficción especulativa como estrategia artística. A través del trabajo de Javier Chozas, Anna Dot, Esther Merinero, Petros Moris y Adéla Součková, la exposición ofrece un conjunto de pistas, rastros o portales a otras dimensiones, escenarios o temporalidades para que la audiencia pueda descubrir y trazar sus propios recorridos y narrativas en torno a las obras expuestas.

Evocando el célebre texto de Ursula K. Le Guin, «La teoría de la bolsa de la ficción»[1], la exposición articula una serie de propuestas artísticas que desafían a la flecha-que-mata-el-tiempo de la que hablaba la escritora estadounidense, usando la metáfora de la flecha para referirse a la linealidad que había dominado la ficción occidental. Una linealidad propia del relato del héroe, que Le Guin contrapone a la bolsa, es decir, la ficción entendida como un recipiente de aspectos dependientes entre sí, una ficción que, en lugar de sostener un recorrido narrativo lineal, dispara las flechas hacia innumerables lugares distintos, a momentos pasados, presentes y futuros, a realidades paralelas y opuestas. De esta forma, las artistas presentes en la exposición encarnan esta ficción-como-recipiente para enredar narrativas complejas del mundo contemporáneo.

La flecha que mata el tiempo transforma el antiguo taller de confección de ropa que actualmente ocupa ABM Confecciones en un ecosistema de ficciones, disponiendo los rastros de personajes, escenarios o episodios ajenos a las cuatro paredes que ocupan.

La esfinge de Petros Moris da la bienvenida a la exposición, protegiendo el espacio de los posibles peligros del exterior. Cuando se atraviesa la bestia, la audiencia accede al espacio expositivo, poblado por los bastones de Anna Dot, que flotan en el aire invocando los cuerpos caídos de un cuadro de Brueghel, los portales de Esther Merinero, que llevan al público a recorrer enclaves cósmicos y geológicos, o las formas corpóreas de Javier Chozas, que se retuercen y mueven por el espacio en una coreografía. Unos minutos después, una voz emerge de una de las esquinas del espacio: es una niña que habla de parte de la Tierra, correspondiente al trabajo de Adéla Součková.

La flecha que mata el tiempo invita a recorrer el espacio expositivo en busca de pistas, rastros o portales para explorar el componente fantástico de la exposición.

Producción: Alberto Custodia Martínez.

Diseño gráfico: Pablo Bonelli.

Documentación (fotografías): Pablo Bonelli.

Documentación (vídeo): Alberto Van den Eynde Gray.

 

[1] Ursula K. Le Guin, «La teoría de la bolsa de la ficción», Concreta 17, 2021.

La flecha que mata el tiempo

Javier Chozas, Anna Dot, Esther Merinero, Petros Moris y Adéla Součková

ABM Confecciones

2022

La flecha que mata el tiempo plantea un acercamiento fantástico al espacio expositivo, explorando la ficción especulativa como estrategia artística. A través del trabajo de Javier Chozas, Anna Dot, Esther Merinero, Petros Moris y Adéla Součková, la exposición ofrece un conjunto de pistas, rastros o portales a otras dimensiones, escenarios o temporalidades para que la audiencia pueda descubrir y trazar sus propios recorridos y narrativas en torno a las obras expuestas.

Evocando el célebre texto de Ursula K. Le Guin, «La teoría de la bolsa de la ficción»[1], la exposición articula una serie de propuestas artísticas que desafían a la flecha-que-mata-el-tiempo de la que hablaba la escritora estadounidense, usando la metáfora de la flecha para referirse a la linealidad que había dominado la ficción occidental. Una linealidad propia del relato del héroe, que Le Guin contrapone a la bolsa, es decir, la ficción entendida como un recipiente de aspectos dependientes entre sí, una ficción que, en lugar de sostener un recorrido narrativo lineal, dispara las flechas hacia innumerables lugares distintos, a momentos pasados, presentes y futuros, a realidades paralelas y opuestas. De esta forma, las artistas presentes en la exposición encarnan esta ficción-como-recipiente para enredar narrativas complejas del mundo contemporáneo.

La flecha que mata el tiempo transforma el antiguo taller de confección de ropa que actualmente ocupa ABM Confecciones en un ecosistema de ficciones, disponiendo los rastros de personajes, escenarios o episodios ajenos a las cuatro paredes que ocupan.

La esfinge de Petros Moris da la bienvenida a la exposición, protegiendo el espacio de los posibles peligros del exterior. Cuando se atraviesa la bestia, la audiencia accede al espacio expositivo, poblado por los bastones de Anna Dot, que flotan en el aire invocando los cuerpos caídos de un cuadro de Brueghel, los portales de Esther Merinero, que llevan al público a recorrer enclaves cósmicos y geológicos, o las formas corpóreas de Javier Chozas, que se retuercen y mueven por el espacio en una coreografía. Unos minutos después, una voz emerge de una de las esquinas del espacio: es una niña que habla de parte de la Tierra, correspondiente al trabajo de Adéla Součková.

La flecha que mata el tiempo invita a recorrer el espacio expositivo en busca de pistas, rastros o portales para explorar el componente fantástico de la exposición.

Producción: Alberto Custodia Martínez.

Diseño gráfico: Pablo Bonelli.

Documentación (fotografías): Pablo Bonelli.

Documentación (vídeo): Alberto Van den Eynde Gray.

 

[1] Ursula K. Le Guin, «La teoría de la bolsa de la ficción», Concreta 17, 2021.